Comprende el valor de cada pieza y
protégela en concordancia. Obviamente, el rey es la pieza más importante
en el tablero, ya que pierdes si lo capturan. Sin embargo, el resto de tus
piezas no son piezas de las cuales puedas prescindir fácilmente. Con base en la
matemática y la geometría de un tablero de ajedrez, ciertas piezas siempre son
más valiosas que otras. Recuerda estas clasificaciones al capturar piezas. Por
ejemplo, no debes poner una torre de gran valor en riesgo solo para capturar al
caballo de tu oponente.
Peón = 1
Caballo = 3 Alfil = 3 Torre =
5 Reina = 9
A veces se refiere a las piezas de ajedrez
como el "material". Necesitas mucho material de buena calidad para
ganar cada partida.
Comprende
los objetivos de un buen movimiento de apertura. Las aperturas de ajedrez son los dos primeros
movimientos del juego y determinan tu estrategia y posición general para toda
la partida. Tu objetivo al abrir es desarrollar, o mover fuera de los recuadros
iniciales, a tantas piezas fuertes como sea posible. Hay varias consideraciones
clave en una buena apertura. Mueve tus peones hacia el centro del tablero a la
vez que abres tus piezas más fuertes para que te sea más fácil moverte. Tus
movimientos de apertura también dependerán de si tus piezas son negras o
blancas. Debido a que el blanco mueve primero, debes moverte al ataque y tratar
de controlar el juego. El negro debe contenerse y esperar un poco más, dejando
que el blanco se exponga con un error antes de atacar.
Nunca muevas la misma pieza dos veces a menos
que se meta en problemas y pueda ser capturada. Mientras más piezas muevas, tu oponente
tendrá que reaccionar más a ti.
Piensa 4
o 5 movimientos por adelantado, usando cada uno para montar ataques
complicados. Para ganar en el ajedrez, tienes que pensar constantemente unos
cuantos movimientos por adelantado, preparando ataques más largos y complicados
para ser más astuto que tu oponente. Tu primer movimiento se trata de organizar
el resto del juego, llevando a tu primer ataque o controlando determinadas
secciones del tablero. La mejor forma para que un principiante
aprenda cómo planificar es practicar algunas combinaciones de apertura comunes:
Prueba el aventurero gambito de rey. Esta
apertura la usan los grandes maestros de Bobby Fisher en adelante y puede
desequilibrar a los principiantes a una etapa temprana del juego. Simplemente
mueve ambos peones del rey (E2 y F2) dos espacios hacia arriba en el movimiento
de apertura. El negro con frecuencia ataca a una etapa temprana, ya que siente
que tiene expuesto a su oponente, pero tu pared de peones le causará problemas
rápidamente.
Prueba el gambito de reina para
controlar el centro del tablero. Mueve el peón de la reina a D4, sacando al
peón negro hasta D5. El blanco normalmente contraataca llevando el peón del rey
a C4. Esta maniobra lleva el juego al centro y abre rutas para que se muevan tu
reina y tu alfil.
Una buena defensa contra un gambito de reina es la
defensa francesa. Si eres negro, empieza moviendo el peón del rey a E6. El
blanco normalmente moverá luego el peón de la reina a D4, lo que te permite
contraatacar con el peón de tu reina a D5. Ahora has abierto un camino para que
tu alfil ataque. Si el blanco captura el peón de tu reina en E6, deja a su rey
expuesto, así que es posible que mueva su caballo a C3. Ahora puedes mover tu
alfil a B4, clavando al caballo.
Prueba el
"mate del pastor" de 4 movimientos para ganar el juego casi
instantáneamente. Este truco solo funciona una vez por jugador,
ya que un jugador de ajedrez experto detectará el movimiento y se saldrá del
camino. Dicho esto, el mate del pastor es una gran forma de tomar por sorpresa
a un oponente principiante y apoderarte del juego rápidamente.
Si eres blanco: mueve el peón del rey un
espacio hacia arriba (E7 a E6), el alfil del rey a C5 y la reina a F6 y luego a
F2.
Si eres negro: mueve el peón del rey un
espacio hacia arriba (E2 a E3), el alfil del rey a C4, la reina a F3 y luego a
F7.
Contraatacar el mate del pastor: saca tus
caballos como bloqueos si ves que se está llevando a cabo un mate del pastor.
Es muy probable que tu oponente no sacrifique a su reina solo para capturar a
tu caballo. La otra opción es usar un movimiento casi idéntico pero, en lugar
de mover a tu reina hacia arriba, la dejas en E7 en frente de tu rey.
Controla los recuadros centrales para
controlar el juego. Tu mayor preocupación al jugar ajedrez es
controlar los recuadros centrales, sobre todo los cuatro en el mismo centro.
Esto se debe a que puedes atacar a cualquier lugar desde el centro del tablero,
lo que te permite controlar el ritmo y la dirección del juego. Por ejemplo, el
caballo tiene 8 movimientos potenciales en el centro del tablero pero solo 1 o
2 en los bordes. Hay dos formas generales de hacer esto:
El centro respaldado es cuando te mueves
lentamente hacia el centro del tablero con varias piezas. Los caballos y los
alfiles respaldan desde los bordes, capaces de avanzar y capturar piezas si te
atacan. En general, este desarrollo lento es más común.
Usar los bordes es un estilo de juego muy
moderno que controla el centro desde las afueras. Tus torres, tu reina y tus
caballos se mueven hacia arriba por los dos lados del tablero, lo que hace que
sea imposible para tu oponente moverse hacia el centro sin que lo capturen.
Desarrolla
tus piezas una a la vez. Una vez que hayas realizado los movimientos de
apertura, es momento de empezar a desarrollar una posición de ataque. Debes
darle a cada una de tus piezas el mejor recuadro posible hacia el cual moverse,
sacándolas de los recuadros iniciales.
A menos que te veas obligado a hacer lo
contrario, el mejor método es mover tus piezas una por vez. No
muevas la misma pieza dos veces a menos que debas defenderla de un ataque
inesperado o hacer un ataque fundamental.
Sin embargo, no tienes que mover cada pieza.
Avanzar todos tus peones no te ayudará a ganar, ya que esto rompe una línea
vital de defensa para proteger a tu rey.
Aprende a
enrocar. Enrocar es cuando haces saltar al rey sobre una torre,
usándola en realidad para formar una pared contra el ataque, con los peones por
encima protegiéndote también. Esta es una táctica increíblemente efectiva. Para
hacerlo: Despeja el camino entre tu rey y tu torre moviendo al alfil y al
caballo (y posiblemente a la reina). Trata de mantener a tantos peones como
puedas en su lugar. Puedes hacerlo en cualquiera de los lados.
En el mismo turno, mueve a la torre y al rey
al mismo tiempo y, en donde se encuentren, intercambia sus posiciones.
Entonces, si enrocas por el lado del rey, terminas con el rey en G1 y la torre
en F1.
Toma nota de que el rey y la torre no pueden
haberse movido una vez antes de enrocar. Si lo hacen, este movimiento ya no
está permitido.
Parte de lo que te ayuda a ganar en el ajedrez
es tu habilidad para leer a tu oponente sin dejar que él te lea a ti. No
empieces un movimiento hasta que estés seguro de que sea el correcto.
Debes pensar varios movimientos por adelantado
en todo momento. Esto significa saber a dónde puede moverse cada una de tus
piezas en cualquier situación y poder predecir cómo reaccionará tu oponente a
tus movimientos. Esta habilidad no siempre es fácil de obtener y tomará
práctica.